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	<title>Bitacoras</title>
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	<description>Bitácoras del Portal de Lenguas del Instituto Caro y Cuervo</description>
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		<title>El maestro de lengua sáliba Santos Helidoro Caribana y sus recuerdos de los lingüistas</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:36:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hortensia Estrada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin Clasificar]]></category>

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		<description><![CDATA[En diciembre de 1993 Santos Heliodoro era el maestro de sáliba en primaria en la escuela de Piñalito. Él contaba que el profesor Jon Landaburu fue a estudiar la lengua sáliba acompañado de una señora rubia por intermedio de...</p><div class="more-style-box"><p class="more-style"><a href="http://www.lenguasdecolombia.gov.co/bitacoras/?p=467">Seguir leyendo>> </a></p></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En diciembre de 1993 Santos Heliodoro era el maestro de sáliba en primaria en la escuela de Piñalito. Él contaba que el profesor Jon Landaburu fue a estudiar la lengua sáliba acompañado de una señora rubia por intermedio de los evangélicos, pero que se le perdió la grabadora con todas las grabaciones y no volvió. Otras versiones dicen que cuando Aquilino Pónare era gobernador, llevó al profesor Landaburu a donde Victoriano Quitebe que vivía en el resguardo El Duya. En esa época el profesor Landaburu se hacía llamar Juan Antonio Landaburu, viajaba con una “mona” de una secta religiosa, pero le robaron la grabadora y no volvió. Cuentan también que Juan Antonio le dio el nombre de “Carinagua” a un sitio de esa región y ese nombre aún se mantiene.</p>
<p>Don Victoriano Quitebe que fue el sabedor o informante principal del profesor Landaburu se volvió ciego debido a que en una de sus borracheras cayó sobre un piñal y se clavó un chuzo en los ojos, desde ese entonces comenzó a ver borroso hasta que perdió la vista por completo. Cuando fui a visitarlo no quiso que le tomara fotos, sólo quería mandarle una carta al profesor Landaburu para contarle de su penosa enfermedad y pedirle ayuda, se quejaba de que el hijo no estaba y las hijas y la esposa no sabían leer ni escribir para que le hicieran la carta, y aunque me ofrecí para hacérsela, prefirió esperar a alguien de su familia. Don Victoriano recordó al profesor Landaburu como un hombre muy inteligente que había aprendido rapidísimo y mejor que él el canto del botuto y otros cantos, era muy hábil para entender y hablar la lengua sáliba, y cuando se emborrachaba empezaba a hablar y a cantar en vasco, y en esas ocasiones les enseñaba los bailes de su tierra.</p>
<p>Finalmente el nieto de don Victoriano hizo la anhelada carta y yo se la entregué al profesor Landaburu. Le pedía que lo trajera a Bogotá para que lo operaran, pues deseaba recuperar la vista. Así fue, después de un trabajo de campo regresé con don Victoriano y su nieto Eladio, estuvieron en la casa del profesor Landaburu que le ayudó con citas médicas y exámenes especializados. Sin embargo ya era tarde, no había nada que hacer para que don Victoriano recuperara la visión, el diagnóstico era desalentador y don Victoriano tuvo que regresar al Duya sin la esperanza que alimentaba, creo que se llenó de tristeza y pasados algunos meses murió.</p>
<p>Después de los trabajos lingüísticos del profesor Landaburu que fueron en la década de los sesenta, llegó al Duya a finales de los ochenta la estudiante Pilar Rodríguez, una muchacha de la Universidad Nacional que quería estudiar la lengua sáliba, dicen que ella salió llorando de ahí porque tuvo problemas, parece que le cobraban y si no pagaba no le enseñaban nada. Su permanencia entre los sálibas fue corta y su trabajo nunca se conoció.</p>
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		<title>Morena soy porque el sol me miró (1ª parte)</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 17:12:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Umberto Amaya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin Clasificar]]></category>

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		<description><![CDATA[(Pissst, pissst, ponga cuidado) Yo no soy de por aquí, usted tampoco, pero yo hace mucho tiempo que llegué; venía de por allá del Vichada y veníamos huyendo. Atravesamos mucho monte antes de llegar, aguantamos mucha hambre,...</p><div class="more-style-box"><p class="more-style"><a href="http://www.lenguasdecolombia.gov.co/bitacoras/?p=457">Seguir leyendo>> </a></p></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">(Pissst, pissst, ponga cuidado)</p>
<p style="text-align: left;">Yo no soy de por aquí, usted tampoco, pero yo hace mucho tiempo que llegué; venía de por allá del Vichada y veníamos huyendo. Atravesamos mucho monte antes de llegar, aguantamos mucha hambre, de eso yo me enfermé, me hinché todita, casi no podía caminar y como casi no comía, entonces comía tierra, tierra puríta&#8230;! Primero hacía bolitas y las asaba, después me la comía cruda. Hum..! Eso es muy rico..! Uno se envicia y cuando me acuerdo se me vuelve la boca agua.</p>
<p>Yo soy morenita, chamuscadita, es que el sol me miró, y cuando estaba chiquita me criaron con pura totumita, por eso es que tengo cara de totuma y usted tiene cara de chupo. Cuando faltaban dos días para llegar aquí, mi mamá le sacó la cáscara a un palo, la machucó un ratico y me la puso, ese fue mi primer vestido, yo ya estaba empechando,  y por la tarde tenía todo esto por aquí, por los lados del sobaco coloradito.<br />
Yo soy llanerita de por allá del Guarrojo, toda esa gente es muy alegre y baila mucho; a la gente le gustaba verme bailar porque yo hacía bien como los micos; uno se va rascando y va brincando y rásquese y brinque que el que más brinca más baila. Y eso no era más que:</p>
<p style="text-align: center;">El araguato me tiene aquí<br />
Comiendo plátano con ají<br />
Juque que juque el araguato<br />
Juque que juque me tiene aquí.</p>
<p style="text-align: center;">El araguato de don José<br />
Fuma tabaco y bebe café<br />
Juque que juque el araguato<br />
Juque que juque bebe café.</p>
<p style="text-align: left;">Pero nos sacó la violencia y yo me vine con toda mi familia. Bueno, con mi tía no más,  y con otra vieja a la que yo le digo tía, porque a mi papá nunca lo conocí. Nos vinimos porque allá se puso muy peligroso y más para los guhajibos, que nos daban plomo por puro gusto, nos tiraban como tirándole a los bichos y era que el presidente de ese tiempo usaba los zapatos en cuero de guajibo y entonces se pusieron de moda y todo el mundo quería usar de los mismos y eso no era más que mate  indios y sáqueles el cuero y mateimate indios y vendaivenda cueros, y quienes pagaban el pato..¿?&#8230;  Nosotros&#8230;¡!&#8230;</p>
<p>Había blancos que no lo mataban a uno sino que lo cogían para que uno les trabajara y ellos eran los dueños de uno y cada dueño marcaba sus indios, pero no como dicen por ahí, que con un hierro caliente. Eso es mentira, era quitándole un pedazo de oreja, si usted era de Funes él le hacía una horquetica en la parte de arriba y si usted era de Calderón, el le quitaba la tetica de la oreja donde las mujeres se cuelgan los zarcillos.<br />
Los blancos de ese tiempo eran muy malos con los indios, si un indio les hacía una picardía, o si se volaba y se dejaba agarrar otra vez,  entonces lo cogían y lo capaban y todo eso era para que los otros cogieran miedo. Una vez vi capar un indio y la capadura le quedó como sacadura de muela. Entonces nos tocaba que caminar por puro monte y prender candela únicamente de noche; así duramos más de cuatro meses,  para un lado y para otro hasta que llegamos aquí.</p>
<p>Yo he sido muy de malas en la vida, mi mamá  dice que fue que a mi me miaron los zorros cuando yo estaba pequeña. Cuando crecí conseguí marido, cinco y todos me dejaban porque yo no les daba hijos. El primero fue un tucano que me llevó al Vaupés a trabajar el caucho, eso si es un trabajo bien duro. Cuando me botó me vine para acá otra vez porque aquí se vive sabroso y además aquí estaba mi tía.<br />
Allá llegó una vez un blanco con una maleta llenita de plata y empezó preguntando que quién quería plata..¿?&#8230; Y empezó la gente: &#8220;yo necesito diez mil, yo treinta mil, yo veinte mil &#8221; y así. Esa vez hasta yo caí. El hombre repartió la plata, nos metió en un bongo y duramos dos días y medio viajando por el río hasta que llegamos a  la finca. Allá destapó una cerveza, se la bebió, puso la lata encima de un palo, sacó el revólver  le pegó tres tiros y dijo: &#8220;Así le voy a hacer  al que no me pague con trabajo la plata que le adelanté&#8221;</p>
<p>Habían tres trabajos para escoger, el uno era madrugar a las dos de la mañana con una linterna, irse para el monte  a rayar palos para sacarles el caucho, ese trabajo no lo quise porque había que encaramarse arriba bien arriba de los palos &#8220;Trabajo de churuquero” como decía la gente, porque uno se la pasaba encaramado en los árboles como los monos churucos. Ese no lo escogí por lo duro y porque como yo no conocía esos montes me podía perder. El otro trabajo era matar tigres para sacarles el cuero, ese fue el que yo escogí, y el último era quedarse en la finca, por ahí echando machete, pero ese oficio  a nadie le gustaba por no quedar tan cerquita del blanco.</p>
<p>Con ese marido aprendí tucano. Yo también se hablar puinabe, piaroa, curripaco, brasileño y castellano del colombiano y del venezolano;  esos se parecen mucho, pero hay palabras que no. En venezolano se dice embustero y en colombiano mentirosos; en venezolano tu dices sabroso y en colombiano usted dice: rico..¡!&#8230;  Fue que yo viví en Venezuela y trabajé allá, porque allá se gana en bolívares  y esa plata si rinde; en cambio aquí en Colombia la plata no alcanza para nada. Cuando  llegué de allá, como traía  bastante plata me mandé a hacer dos cajas de dientes: una blanca para entre casa y otra con cuatro dientes de oro  que me la ponía los domingos y también para ir a los bailes. Yo también viví en Brasil, pero muy poquito. Claro que  tengo cédula de allá, tengo cédula venezolana y la mía, la colombiana. Muy pendejo el que viviendo por estos lados no saque papeles de todas partes. Claro que yo voy a donde quiera y nadie me pregunta nada, ni me voltean a ver siquiera,  no ve que yo soy una india y lo que es peor bien fea y para más ñapa bien pobre.</p>
<p style="text-align: left;">Tuve un muchachito pero se me murió. Cuando nació mi carajito yo estaba solita en el monte, en un ranchito y no tenía ni sal, ni dulce, ni cuchillo, ni fósforos. Me había quedado esperando a mi compañero que no volvió. Compañero ese perro…¿?&#8230; Compañero es el que lo acompaña a uno. Bueno, yo ya estaba acostada y como a las dos de la mañana me entraron esas ganas de parir. Entonces me salí para afuera, para el patio, para mirar porque la luna estaba clarita y como los niños salen pegados a una tripa, cogí un palito, la espiché contra el suelo y con la otra mano jalé duro hasta que se reventó.</p>
<p style="text-align: left;">Así me quedé hasta que amaneció y fui a bañarlo al río, esa misma noche no fui porque de noche es peligroso con las culebras y si tú no ves la culebra, la culebra si te mira. Claro que yo conozco toda clase de vainas para las culebras. Uno aprende mirando los bichos. Si usted se pone a mirar a los micos y ve cuando una culebra muerde a un mico, entonces de la ramita que él coja y se eche, échese usted de la misma. Si no le gusta mirar a los micos porque esos bichos son muy jodidos y lo pueden perder a uno en el monte, agárrese a mirar las culebras y de la pajita que ella coma, coja y coma usted también que esa es la que sirve. Ahora vea: Si usted quiere coger una culebra viva, eso es muy fácil, se va donde hayan culebras y cuando vea una la sigue con mucho cuidado, se le hace por detrás, La coge por el rabo, la levanta como una cuarta y rapidito la jala para atrás, que como a ella se le tronchan los huesos del espinazo, no puede encogerse para tirar.</p>
<p>Mi muchachito era bien avispado  y era como yo, bien hablador. Una vez estando sentados en la orilla del río, en el barranco, yo me fui para el monte pero no tan lejos, cerquita, y en esas atracó un bongo y era un blanco que venía vendiendo anillos y demás maricaditas de pura fantasía y entonces mi muchachito no esperó que el otro se bajara de la canoa para gritarle: &#8220;Mi mamá no está, ta´ p´al monte, ta´ cagando&#8230;!&#8221;  Ay..! Yo estaba escuchando y me dio tanta pena que casi no salgo. Bueno, le compré un anillo a mi carajito y como había pasado una pena con el blanco, entonces le compré una cadena para mí. Ese carajo nos robó, esa vaina no nos duró nada, yo creo que estaban hechos con tarros de Avena Quáker.  Él siguió río arriba y al ratico volvió a bajar y ya no tenía ni  los anillos, ni el baúl, ni el olor del baúl, ni el olor de los anillos. Había vendido toda esa porquería y como le fue tan bien dijo que volvía pronto y que iba a traer unos espejitos chiquitos  que eran bien bonitos, zarcillos para mujeres y unas medallitas de san Gregorio, que venían caras porque eran muy milagrosas. Como a mi me gusta el perfume le encargué un frasquito de agualucema el Patico, de esos que tienen cinturita, esos son muy buenos  porque no se le resbalan a uno. Cuando no hay aguardiente la gente se toma  esa vaina, pero a mi no me gusta porque da mucha eructadera y si usted está bailando, eso no es más que eructe perfume cada ratico, y entonces la gente se da cuenta que uno no está tomando aguardiente sino perfume.</p>
<p style="text-align: left;">El pícaro ese  me dijo que le diera la plata por adelantado, pero va..! Si al perro no lo capan sino una sola vez y a mi me estaba ardiendo la capadura. Yo tenía la plata pero no se la di, no ve que a mi me tocaba que joderme mucho cortando la fibra de esa conque hacen las escobas. Ese es el trabajo de los indios de por aquí, pero eso siempre es jodido porque lo pueden  picar a uno las culebras  o los alacranes y es que uno tiene que agarrar la paja con la mano y ahí es donde se amañan esos bichos.</p>
<p style="text-align: left;">Lo que más me gustaba de mi muchachito era como hablaba, era gangoso porque él no tenía la campanita esa que tiene la gente en la garganta. Una vez pasó una comisión de médicos y uno que lo estuvo examinando me dijo que el se la podía pegar. Ajo&#8230;! Y me e da esa rabia que casi no les brindo ni café. Sabe que le contesté.? &#8220;Ay doctor..! Como me la va a quitar la gracia a mi muchachito..! Tan bonito que el dice: &#8220;Hijueupta doptor&#8221;.</p>
<p style="text-align: right;">Continua&#8230;</p>
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		<title>Hel Faia Kuk / El Cocinero del Diablo / Hell Fire Cook</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 07:45:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcia Dittmann</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin Clasificar]]></category>

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		<description><![CDATA[Había un hombre que trabajaba en un barco. Le llamaban el Cocinero del Diablo. Jugaba muy bien al dominó y sus compañeros le pedían que jugara por media hora antes de tener que atender a los turistas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tol bai Hildreth Bent / por Hildreth Bent /told by Hildreth Bent</p>
<p>Edición de los textos en español: Silvia Chaves-O&#8217;Flynn</p>
<p>Traducción al inglés estándar: Marcia Dittmann</p>
<h3>Creole</h3>
<p>Wan man warking an a ship. Dei yusa kal him &#8220;Hel Faiá Kuk&#8221;. Him shaap fi di domino an dem waan him plei a haf auá til hi hafa aten tu di toris dem. &#8220;Aalrait&#8221; him sei. Ina haf auá taim him kuda gaan kuk. Sou dem yusa waana nou wai.</p>
<p>Bot him yuz spirit. Sou him tel di ada nau&#8230;him hav a sekan wit him. Wan sekan waz warkin alang wit him, sou him tiich di wan sekan. Eniting him waan, hi had a mil. An hi tak tu di mil, an di mil torn as him aks&#8230;.Wat hapn wan die? Di man gaan shaar. An di ship seil af. Bot di sekan waz der.</p>
<p>Wan die him luking der waz no salt. So hi sed, &#8220;Ai wil tak tu di mil.&#8221; An hi sed a praia tu di mil. An di mil staat grain. Bot wen waz tu stap grain, hi kudn stap ih! Hi kudnt stap di mil. An dat mil grain an ih grain an ih grain. Ih grain til ih ful di kichin an ih ful di kabin, an ih ful aal paat av di ship an di ship sink.</p>
<p>An fra der, dat mil at di batam a di oshan de grain. Dats wai di fara aut tu sii yu gou, di saltiá di waata iz!</p>
<p style="text-align: center"><a class="lightbox" title="HISTORIAS DE LA VIEJA PROVIDENCIA FINAL" href="http://www.lenguasdecolombia.gov.co/bitacoras/wp-content/uploads/HISTORIAS-DE-LA-VIEJA-PROVIDENCIA-FINAL5.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-473" src="http://www.lenguasdecolombia.gov.co/bitacoras/wp-content/uploads/HISTORIAS-DE-LA-VIEJA-PROVIDENCIA-FINAL5-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a></p>
<h3>Español</h3>
<p>Había un hombre que trabajaba en un barco. Le llamaban el Cocinero del Diablo. Jugaba muy bien al dominó y sus compañeros le pedían que jugara por media hora antes de tener que atender a los turistas. &#8220;Bueno,&#8221; dijo, &#8220;jugaré media hora.&#8221; Se preguntaban cómo lo podía hacer.</p>
<p>Era porque utilizaba un espíritu. También tenía un asistente. Mientras el asistente trabajaba con él, le enseñaba todo lo que sabía. Tenía un molino y él podía hablar con el molino y pedirle cualquier cosa que quería. El molino le proporcionaba lo que pedía. Pero ¿qué pasó un día? El cocinero bajó del barco dejando al asistente allí y el barco zarpó.</p>
<p>Un día el asistente vio que no había sal. Así que se dijo: &#8220;Voy a hablar con el molino.&#8221; Hizo una oración al molino y el molino empezó a moler. Pero, cuando ya había suficiente sal, no paró. ¡El no pudo hacerlo parar! El molino siguió moliendo y moliendo y moliendo. Molió hasta llenar la cocina. Luego llenó la cabina ¡y el barco entero! Y el barco se hundió!</p>
<p>Hoy día, el molino sigue moliendo en el fondo del mar. Por eso, mientras más mar adentro vayas, más salado será el agua.</p>
<h3>English</h3>
<p>There was once a man who worked on a ship. They used to call him &#8220;Hell Fire Cook&#8221;. He was really good at playing domino and his mates asked him to play for half an hour until it was time to attend to the tourists. &#8220;Alright,&#8221; he said, &#8220;I‟ll play for half an hour.&#8221; They wondered why he could do that.</p>
<p>It was because he used a spirit. He also had an assistant. While the assistant worked along side him, he taught him all that he knew. Hell Fire Cook had a mill and he would talk to the mill and ask it for anything he wanted. The mill would turn out whatever he asked for. But, what happened one day? The cook went ashore leaving the assistant alone and the ship sailed off.</p>
<p>One day out at sea, the assistant saw that there was no salt. So, he said to himself, &#8220;I will talk to the mill.&#8221; He said a prayer to the mill and the mill started grinding. But when there was enough salt, it didn‟t stop. He couldn‟t make the mill stop! That mill just kept on grinding and grinding and grinding. It ground until it filled the kitchen. Then, it filled the cabin and finally the entire ship. And the ship sank!</p>
<p>The mill is still grinding on the bottom of the sea today. That‟s why the farther out to sea you go, the saltier the water gets.</p>
<p><span> </span></p>
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		<title>Brincando candela</title>
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		<pubDate>Wed, 09 May 2012 20:09:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Umberto Amaya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin Clasificar]]></category>

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		<description><![CDATA[Eso ya casi no se ve.  Bueno, la mitad de la gente todavía lo hace, los indígenas que no son nada o los  que son católicos, esos si las hacen, los evangélicos no, porque los pastores les prohibieron que las...</p><div class="more-style-box"><p class="more-style"><a href="http://www.lenguasdecolombia.gov.co/bitacoras/?p=447">Seguir leyendo>> </a></p></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Eso ya casi no se ve.  Bueno, la mitad de la gente todavía lo hace, los indígenas que no son nada o los  que son católicos, esos si las hacen, los evangélicos no, porque los pastores les prohibieron que las hicieran, porque &#8220;esas son fiestas de diableros y eso es pecado”  les dicen.</p>
<p>Es que los evangélicos no pueden fumar cigarrillo ni tomar aguardiente y de bailar &#8230; ¿?&#8230; Ni con el pensamiento&#8230;¡!&#8230; Claro que eso es cuando el pastor está mirando. Cuando no está, esos carajos fuman cigarrillo, toman aguardiente, bailan y a los hombres les gusta jembriar; Pero dígame, cuál será el hombre que no es jembrero..¿?&#8230;  Los otros indígenas si, así sean puinabes, curripacos, guariquenas,  piaroas,  yerales del Brasil, y quién sabe cuánta gente más y uno ni cuenta se da.</p>
<p>Todos los años cuando comienza el mes de junio la gente empieza a alistarse, alistan primero la comida: mañoco (fariña) casabe, pescado muqueado, pescado seco, carne de monte, morrocoyes, terecayes, galápagos, matamatas y comida de blanco: arroz, galletas, azúcar, caramelos y pan. Alistan la ropa que se van estrenar y sobretodo el aguardiente que se van a beber. El aguardiente ellos mismos lo hacen, es rosadito y lo llaman burechi y  “El burechi emborracha”,  dijo un gringo que vino una vez a fiestiar con nosotros, pero eso hace ya bastante tiempo. Esa fiesta es bien preparada, no crea que eso es así no más, a la loca, que va&#8230;¡!&#8230; Los indios  cerreros esos  que no usan  ropa ni son  racionales todavía y que viven  monte adentro y allá no hacen más que rajar palos para sacarles la miel y con eso hacer guarapo y emborracharse, esos no hacen  fiestas, porque para ellos  es fiesta todos los días. Cada vez que matan un bicho, cogen una gritería  y unas risas y no es más que ase carne y coma carne de día y de noche y grite y ríase hasta que se les  acaba. Esos no fiestean, pero los otros sí, los indios racionales, los que vivimos a la orillita de los ríos, que tenemos canoas y usamos ropa, hacemos fiestas bien organizadas.</p>
<p>Cuando la gente va en canoa para un sitio donde van a hacer una fiesta, tan pronto ven la casa hacen un tiro con un cañón hecho de guadua y los que están en el barranco le contestan y cuando van más cerca hacen otro tiro y los del barranco Pum&#8230; ¡! &#8230; Les vuelven a contestar y cuando atracan Pum&#8230; ¡! &#8230; Otra vez y como es cada ratico que llegan canoas, eso  no parece una fiesta sino una guerra. La fiesta más grande que se hace en toda la selva es “La fiesta del Matro”.</p>
<p>Llegan pues, atracan las canoas, las amarran en cualquier tronquito por ahí, se bajan de la canoa y suben el barranco en dos filas, uno detrás de otro, primero capitán y los de la casa están parados también en fila, una fila de hombres y otra fila de mujeres y empiezan: “Yo soy el capitán Care´lapa, hijo del capitán Care´lapa y mi abuelito fue ese hombre que le dio cara a la lapa y sacó as un poco de laperos (gente mala) que vivía por aquí”.</p>
<p>Y el otro capitán se presenta: “Y yo el capitán Cajuche, hijo del capitán Cajuche, el que se encontró una raíz que parecía la pata de un cajuche, se la dio al perro  y por la tarde el perro cazó un cajuche  y mi abuelito era ese hombre bueno que siempre que alguien llegaba, él, le brindaba comidita y le buscaba un sitio para que colgara la hamaca. Él era bueno con toda la gente.</p>
<p>Y las mujeres en la otra fila, moviendo los pies, arreglándose el pelo y mirando para todos lados comenzaban: “Yo soy Wouima (pepa de seje), hija de Wouima, que la pusieron así porque ella era redondita y morenita como una pepa de seje y soy brava porque mi mamá era brava también. Pero yo soy brava es en la casa, cuando se me acaba la comida, pero fiesteando no, fiestiando me pueden decir cosas feas que yo no me pongo brava.</p>
<p>Y la otra le contesta: “Y yo soy fulana hija de fulana,  y yo soy loca porque mi mamá era loca,  Já, ja, já&#8221; ..¡!&#8230;  Y ellas siempre son las que comienzan con las risas.</p>
<p>Esas fiestas son bien preparadas, primero nombran una muchacha que es la “pura”  de la fiesta y ella no toma y nadie la puede sacar a bailar porque lo castigan. El castigo casi siempre es beber aguardiente  hasta que quede en el suelo completamente borracho. Para cada día hay un fiestero diferente y él es el encargado de brindar el día que le toca, pero la demás gente le colabora y brindan aguardiente todos los días que dura la fiesta.</p>
<p>La gente se sienta por la orillita de la sala contra la pared del cuarto donde van a bailar y los fiesteros están afuera de la casa y tienen cada uno una botella de aguardiente en la mano y en la muñeca les cuelga una cinta y un palito colgado y eso quiere decir que ellos son los que mandan y  nadie les puede decir que no, porque el que no reciba el aguardiente tiene que irse de la fiesta.</p>
<p>Ellos están parados afuera de la casa y van entrando  uno por uno y van brindando y la gente sentada quietica como en misa, entonces le tocan a uno de a quince tragos cada vez que brindan. No ve que son quince los fiesteros&#8230; ¿?&#8230; Y usted sabe que hace uno después de tener  quince tragos entre pecho y espalda;  así, uno de tras de otro&#8230; ¿?&#8230; Hace lo que sea, mira a todo el mundo bonito y quiere a todo el mundo.</p>
<p>Apenas acaban de repartir el trago, entonces prenden el tocadiscos y salen todos a bailar, hasta los que no saben y no les da pena, porque como todo el mundo está embrisado cual pena&#8230; ¿?&#8230; Así siguen, cada media hora vuelven a brindar, pero el último día que nombran los fiesteros del próximo año le tocan a cada persona de a treinta lava gallos cada ratico.</p>
<p>Hay dos hombres aparte de los fiesteros que se consiguen una cabeza de buey y se meten debajo de un cuero y se la pasan  por todas partes pidiendo aguardiente y todo el mundo les da, pero ellos no se lo toman sino que  lo guardan en un garrafón que llevan debajo del cuero, él no va sólo, a él, lo acompaña una garza, una garza no, un de  pico de  garza grandote que en la aparte abajo lleva una cabuya y cuando la jalan, el pico suena: Plaqui, plaqui. Al buey también lo acompañan los músicos que llevan tambores hechos en cuero de cajuche y van cantándole al buey:</p>
<p style="text-align: center;"> Buey, buey, buey,<br />
Morena ven a ver<br />
Asómate a la ventana<br />
Que estrellitas van a caer</p>
<p style="text-align: left;">El buey pide aguardiente todos los días y guarde y guarde, pero el último día, entonces lo matan pegándole una puñalada y el bota ese poconao de sangre. La puñalada es de mentiras y el aguardiente que ha recogido es la sangre que echa y los músicos cante que cante:</p>
<p style="text-align: center;">Ay..! Ustedes no me quieren<br />
porque yo no soy bonita<br />
pero cuando venga el blanco<br />
con su lancha yo me voy<br />
para el pueblo grande y un día,<br />
ustedes van a estar tristes.</p>
<p style="text-align: left;">Como todo esto por aquí es monte adentro y casi no se consigue nada y la gente solo tiene un disquito de esos pequeñitos que no trae sino dos canciones no más, entonces la gente baila los quince días  con esas dos canciones y todo el mundo se las aprende y hasta los que no saben castellano las cantan y salen diciendo cosas que dan mucha risa. Pero así son mejores las fiestas, con poquitas canciones, si usted viera el jugo que uno les saca y la gente baila de día y de noche y los que se van emborrachando se van durmiendo y los que se van despertando siguen bailando.<br />
Un día antes de comenzar la fiesta los hombres se van para el monte y cortan una vara larguísima y la ponen en el centro del caserío y en la punta le amarran  frutas de todas clases y nadie las puede tocar y es que nadie piensa en eso. Pero después que han matado al buey  tumban la vara y la gente se bota sobre las pepas y forman semejante relajo y se botan unos encima de otros y se espichan las frutas en la cara y gritos y risas, pero por puro fiestear.</p>
<p style="text-align: left;">En esa fiesta es que se escogen los compadres. De noche, por ahí a los diez días de estar fiesteando hacen siete montones de leña y les prenden candela y el que va ser el compadre con la que va a ser la comadre se agarran de la mano y todos borrachos empiezan a brincar las candelas, pero como están borrachos se caen  cada ratico en las hogueras y salen todos chamuscados y más negros que el culo de un caldero. Eso es lo que más me gusta de esa fiesta, lo que más me da risa, pero también me tocó hacerlo muchas veces.<br />
Y fiestiando y fiestiando la gente se va enamorando y si a una muchacha le gusta un hombre, ella se va para la orilla del monte y desde allá  le hace señas y el otro ni corto ni perezoso  ahí mismo la sigue y cuando ya le va llegando ella arranca a correr, él la persigue hasta que la alcanza y  la tumba, que el que quiere topochos tumba la mata. Si ella queda preñada tiene que criarlo solita, el hombre no le da ni  para ropa, ni para comida, no ve que es un hijo robado&#8230;¿?&#8230; Un hijo robado es un hijo de parranda y como le digo  la mujer tiene que criarlo solita, aunque por aquí los muchachos se meten a todas las casas y todo el mundo les da comida, porque  por aquí a la hora de la verdad a los muchachos los cría todo el mundo. No esta viendo que por aquí los niños son un bien comunal&#8230;¿?&#8230; Cuando termina la fiesta, entonces  todo el mundo coge escobas y se van  casa por casa  y entran a la primera y la barren y el dueño tiene que sacar todo lo que le quede de comer y todo el aguardiente que le quede y ahí se comen todo y se beben todo  el aguardiente, barren la casa y siguen con segunda y hacen lo mismo y así con todas las casas. A eso lo llaman la barrezón y es el final de la fiesta. Cuando ya se ha acabado todo lo de comer y de beber, que ya se ha terminado la fiesta, la gente duerme por ahí dos días seguidos hasta que el hambre los despierta y se levantan, cogen las canoas y se van para los caños a pescar para comer, que el pescadito es la comida de por aquí.</p>
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		<title>¿Los antiguos araguatos eran los abuelos de los sálibas?</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 20:37:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hortensia Estrada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin Clasificar]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuentan estos indígenas que todos los que no hicieron caso de echar el zumo del mapuey y la batata para evitar que se quemaran, se convirtieron en ceniza cuando hubo un fuego que quemó todo, pero el araguato que era un sacerdote muy incrédulo se subió en un árbol muy alto y se acurrucó, sólo se agarraba los testículos, por eso le quedaron blancos. Los antiguos decían que los araguatos eran los abuelos de los sálibas.</p>
<p>También cuentan que en la época de la Colonia la jefa entre los sálibas de Orocué fue Plácida Casulú, ella mandó a construir varias casas en Orocué. También hay sálibas en Venezuela, en Ayacucho, por la costa del Orinoco, por el caño Palomo, allá hay bastantes “Errenumá” (actualmente es un apellido, pero posiblemente fue un clan). Ayacucho queda al frente de Carreño, al otro lado del Orinoco. El río Casanare es el que lleva a Morichito, también se va a Morichito por el río Meta, se arriba en tres pueblos que hay en el camino; Santa Rosalía, Hermosa y la Nueva Antioquia.</p>
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